La vivienda colaborativa busca suelo en Canarias

La Asociación Cohousing “Semilla del Norte” ha participado en el reportaje sobre la vivienda colaborativa, como modelo para envejecer activamente y en comunidad. La entrevista fue realizada por la periodista Jennifer Jiménez del Periódico Digital En Canarias, eldiario.es/canariasahora.

https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/vivienda-colaborativa-Canarias-envejecer-comunidad_0_988301716.html

Reunión con la Directora del Instituto Canario de Vivienda

Hoy 15 de enero la Asociación Semilla del Norte ha mantenido una reunión con la Directora del Instituto Canario de Vivienda, para entregarle nuestras aportaciones al Pacto Social y Político por el acceso a una Vivienda Digna en Canarias.

Propuesta de la Asociación Cohousing “Semilla del Norte” al Pacto Social y Político por el Derecho al Acceso a una Vivienda Digna en Canarias.

La Asociación Cohousing “Semilla del Norte” está constituida actualmente por un grupo de personas entre los 45 y 70 años de edad, aunque con la idea  de  hacerla extensiva a personas más jóvenes. Nuestro objetivo es compartir el resto de nuestra vida en un Cohousing o viviendas colaborativas, con carácter intergeneracional e inclusiva, autogestionado por los residentes y por supuesto no especulativo.

Nuestra Asociación desearía ser partícipe de la propuesta de Pacto Social y Político por el Derecho al Acceso a una Vivienda Digna en Canarias. Por ello, exponemos algunas ideas fundamentales de lo qué es un cohousing, alternativa que consideramos una de las fórmulas más adecuadas, no solo como modelo habitacional sostenible a la vivienda convencional, sino como modelo de mayor dignificación y sostenibilidad, alternativo a las residencias geriátricas.

  • Viviendas colaborativas que integran espacios de uso privativo, vida comunitaria y vida pública. Se trata de respetar la individualidad, y con una apertura hacia la comunidad. Tendrá una triple dimensión: apartamentos privados, zonas comunes como extensión de la privada, y la participación en la vida social del barrio o pueblo.
  • Propósito de desarrollar una vida activa, procurando el mantenimiento de la autonomía y la atención ante situaciones de dependencia.
  • Una iniciativa totalmente autogestionada y sin ánimo de lucro, en la que las personas residentes gestionan el conjunto tomando las decisiones de ámbito común mediante métodos participativos.

Según datos recogidos en el documento de la Consejería de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda del Gobierno de Canarias, ESTRATEGIA CANARIA DE ENVEJECIMIENTO ACTIVO 2017-2020, la población mayor de 65 años en el año 2027 llegaremos a alcanzar algo más del 35% de la población, añadiendo que el porcentaje de los más longevos; es decir los mayores de 80, rondará un 46% más que en la actualidad.

El II Plan de Infraestructuras sociosanitarias, presentado el pasado mes de septiembre por la Consejera de Derechos Sociales Noemí Santana a representantes de los Cabildos Insulares, contempla 5.466 nuevas plazas de atención, tanto en recursos residenciales como de centros de día, para personas mayores y personas con discapacidad. En nuestra opinión, este dato está muy alejado de dar una respuesta a las 343.164 personas mayores de 65 años, que según las previsiones del INE será el volumen de población mayor para el año 2020; sumando a esto que el II Plan tiene un planteamiento puramente asistencial.

A estos datos añadimos, que la Investigación realizada por el Fondo de Población de Naciones Unidas, en el Informe “Estado de la Población Mundial 2014”; aparece España como el país más envejecido del mundo, junto a Japón y Eslovenia. 

Teniendo en cuenta  estas estadísticas e Investigaciones, nuestra Asociación ha empezado desde hace algo más de un año, a acercarse a las instituciones autonómicas, locales y Cabildos Insulares para dar a conocer el Cohousing, como la solución idónea para un envejecimiento activo, participativo y no asistencial, donde la ayuda mutua sea un pilar fundamental, inclusivo para personas con discapacidad, favorable para la acogida a mujeres víctimas de violencia de género, facilitador para el acceso a los más jóvenes a la vivienda y para las Administraciones Públicas, ya que con este modelo se optimizan los costes sociosanitarios.

Por todo lo expuesto anteriormente proponemos:

1.- Los cohousing deberían estar incluidos en el Pacto como fórmulas innovadoras a implantar y no a estudiar como señala el borrador. La Junta de Andalucía, La Xunta de Galicia, El Ayuntamiento de Rivas, el Parlamento de Navarra, el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat  Valenciana, el Ayuntamiento de Zaragoza  y otros ya lo han hecho, estableciendo y favoreciendo las condiciones para la creación de los mismos.

2.- Solicitamos que el Gobierno de Canarias, junto a los Ayuntamientos y Cabildos Insulares establezcan los canales necesarios para facilitar la implantación de iniciativas innovadoras como el Cohousing en suelo público y/o la recalificación de suelo para este uso, habida cuenta de la enorme escasez de suelo urbano apto, en las islas, para este tipo de proyectos.

3.- Deseamos y esperamos que el Sr. Consejero Sebastián Franquis, nos dé la oportunidad de exponer con mayor precisión los beneficios que los Cohousing podrían aportar a los diferentes sectores de la población mencionados en el Pacto: jóvenes, mujeres víctimas de violencia de género, personas con discapacidad, mayores. Y por supuesto, a las Administraciones Públicas.

Taller sobre resiliencia 18.1.20

Emmy y la resiliencia

Concluyó, en 1992, un estudio en el que tomó como muestra a un grupo de personas desde que nacían hasta que cumplían 40 años de edad. Esto permitió comprobar que parte de los niños conseguían alcanzar una exitosa vida pese a que los factores de riesgo les condenaban, a priori, a presentar problemas futuros. Eran niños cuyas madres eran adolescentes solteras, habían tenido un peso muy bajo al nacer, o pertenecían a un ambiente de gran pobreza, o a etnias discriminadas. Ante estos resultados, trató de encontrar un término en el que agrupar esta situación: “niños invulnerables” fue un ejemplo de dicha búsqueda terminológica.

El estudio que Werner llevó a cabo y  por el que se comprobó que había quiénes estando, a priori, condenados a presentar problemas futuros, conseguían llevar una vida exitosa. No obstante, está publicado bajo el nombre: “Vulnerable but Invencible. A Longitudinal Study of Resilient Children and Youth.”  (Por si a alguien le interesa comprar la publicación, podéis hacerlo aquí: www.amazon.com.)

Cuando Emmy Werner comenzó esta investigación longitudinal, en 1955, en una isla de Kauai (Hawai), no sospechaba que los resultados obtenidos sentarían las bases de una nueva concepción del ser humano.

Inició su estudio con una muestra de 700 niños recién nacidos procedentes de familias que vivían en situaciones desfavorables de pobreza, desestructuración, enfermedades mentales, alcoholismo… Con la intuición de que, tras 30 años de seguimiento, obtendría datos que confirmaran que esos niños expuestos a entornos desfavorecidos, desarrollarían patologías de cualquier índole.

Efectivamente, parte de la muestra confirmó esa hipótesis. La sorpresa la obtuvo cuando el 30% de los niños no sólo no desarrolló ninguna patología sino que vivía una vida completamente normal, con un desarrollo sano y positivo.

A partir de aquí, se comienza a replantear sus creencias basadas en los paradigmas imperantes fundamentados en el riesgo. ¿Qué ocurría? Se puso nombre a lo inesperado, y tras erradicar la concepción de “niños invencibles” y centrarse en un aspecto genético, se acabó concluyendo que esos niños resilientes tenían algo en común: todos contaban con al menos una figura de apego (no necesariamente un familiar, que les aceptaba incondicionalmente, independientemente de sus características físicas, inteligencia o temperamento. De manera que Werner concluye: “la influencia más positiva para ellos es una relación cariñosa y estrecha con un adulto significativo.[1].

No cabe duda, al menos a mí no, de que estaremos en eterna deuda con Werner y su equipo. Sí. Cierto. La resiliencia entró a formar parte de estudios e investigaciones.

El Concepto de la Resiliencia transferido a la Counidad (Artículo del Blog de Saltamontes) que refleja parte de la discusión en el encuentro estatal

Nos parecía relevante dialogar sobre esto porque partimos de un análisis del contexto actual que nos sitúa, como señala Ecologistas en Acción, en el abismo de los límites.

La crisis climática, la pérdida masiva de biodiversidad y el declive de la disponibilidad energética y material junto a los problemas sociopolíticos asociados a todo ello dibujan un presente y un futuro incierto y bastante poco alentador. El declive de la disponibilidad energética y material o la crisis climática, por ejemplo, no son temas menores cuando de construir casas se trata y, todavía más, si tenemos en cuenta que habitaremos estas casas durante varias décadas y habrá que calentarse, soportar el calor en verano, beber agua o alimentarse.

La forma en que seamos capaces de adaptarnos, de aprender, de innovar, de cooperar y de autoorganizarnos ante los cambios e impactos derivados de esta crisis profunda y multidimensional determinará que nuestras condiciones de vida sean más o menos dignas.

Ante este panorama, ¿cómo construimos proyectos que sean resilientes?, ¿en qué nos podemos fijar para saber cuán capaces seremos de adaptarnos a estos tiempos de escasez y de cambios bruscos?

AFRONTAR EL MIEDO

En el encuentro, hablamos sobre los miedos. Una de las personas que participó en este diálogo sobre resiliencia comentaba en el debate que le era complicado imaginarse este futuro y que, cuando hacía el ejercicio de imaginarlo, a su cabeza venía una imagen “Mad Max” bastante paralizante.

Lo cierto es que, si miramos alrededor, muchas comunidades ya están viviendo estos cambios (sequías, pérdidas de cosechas, grandes incendios…) en muchas partes del planeta. Muchísimas personas refugiadas, desahuciadas, precarizadas, los viven cada día en nuestros propios barrios y comarcas. De esta constatación de que la crisis ecosocial ya está aquí aunque “yo no la note” todavía, surge la primera reflexión imprescindible al respecto: que la construcción de resiliencia local debe ir acompañada de la justicia global. Si no, es fácil caer en lo que podríamos llamar “ecofascismo”.

Para ello necesitamos preguntarnos por cuestiones como el grado en que dependemos de los recursos que vienen de otras partes del mundo para construir nuestras casas y para luego vivir en ellas, y en qué condiciones se producen ambiental y socialmente. Por ejemplo, que la estructura sea de madera certificada en lugar de cemento, que las ventanas no sean de PVC o que el material aislante del edificio sea de corcho o de fibras textiles recicladas producidas lo más cerca posible, reduce sustancialmente la huella climática en la fase de construcción. Si tenemos en cuenta la orientación del edificio para que caliente de forma pasiva, el uso de energías renovables para el abastecimiento y el reciclaje de aguas grises o la forma de gestionar los residuos generados, también conseguiremos reducir mucho la huella ambiental en toda la fase de vida de las casas. Todo esto implica no seguir ahondando en la crisis ambiental que principalmente tiene consecuencias en otras partes del planeta.

Estaremos mejor preparadas por vivir en casas ecológicas, pero nuestra vida y la del resto de nuestras vecinas tiene lugar mucho más allá de las cuatro paredes de nuestro hogar. Sin preguntarnos cómo nos vamos a relacionar entre nosotras, cómo nos vamos a apoyar en un escenario próximo (ya presente para muchas personas) de falta de servicios públicos de atención a la vejez, por ejemplo, o cómo nos vamos a relacionar con el resto del barrio, difícilmente seremos capaces de generar esa capacidad de adaptarnos. ¿Están nuestros proyectos abiertos al barrio? ¿Solucionamos los conflictos internos de formas constructivas? ¿Gestionamos nuestras cooperativas de forma democrática y horizontal? Todos estos indicadores de horizontes ecosociales nos ayudan a repensar nuestros colectivos y a mejorarlos.

En el debate conveníamos que, para enfrentar la crisis ambiental y social, necesitamos tejer redes diversas, entre las personas que habitan estos proyectos, pero necesariamente también con el resto del barrio donde nos insertemos. Y entre unos proyectos y otros. Es imprescindible conectar campo y ciudad de una forma horizontal, no jerárquica, que potencie nuestros puntos fuertes, minimizando las debilidades

 Recordábamos que indudablemente tenemos que modificar nuestro modelo de consumo, replantear nuestra dependencia del coche, y, al mismo tiempo, construir relaciones de participación, de transparencia y de cuidado. Esto, como nuestras casas, hay que cimentarlo bien, para que no se desmorone el edificio de la convivencia al primer conflicto.

Coordinado por Jorge Morgenthaler Guggisberg

Entrevista en la RTC

El pasado día 23, miembros de la Asociación Semilla del Norte participaron en el programa informativo de la Radio Televisión Canaria “Canarias Hoy”, donde expusimos en líneas generales en qué consiste nuestra organización, proyectos y planes.

Aquí la entrevista:

Foro Liderando Cambios

La Fundación Lidia García ha publicado recientemente las conclusiones del Primer Foro Participativo Insular de Personas Mayores, celebrado los días 28 y 29 de marzo Varias de las pocas personas que por entonces formábamos el núcleo de la Asociación Semilla del Norte asistimos, invitados por la Fundación. Tuvo lugar en el Club Victoria, Playa de Las Canteras de Las Palmas, y fue financiado por el Cabildo de Gran Canaria.

Cartel del Foro

Uno de los objetivos principales del Foro fue la construcción de una agenda pública que sirviera como instrumento para la creación de políticas favorables a las personas mayores y la generación de un encuentro que facilitase la comunicación posterior entre ellas.

Proyectos intergeneracionales

Aquí las personas mayores del foro manifestaron la necesidad de transmitir a las personas más jóvenes aspectos relacionados con sus vidas. 

Se considera que esos espacios de convivencia y encuentro entre generaciones se han ido perdiendo. Con la puesta en marcha de proyectos intergeneracionales para la transmisión de los saberes se destacó, entre las propuestas, los de cocina tradicional, el auto cuidado, la prevención en salud, la interiorización de valores…

Una de las exposiciones y debates del Foro

Espacio de encuentro y participación

Surge la idea de tener espacios de organizació. Se considera que deben ser las mismas personas implicadas quienes reivindiquen sus derechos, sin esperar que nadie lo haga por ellos y coger el poder para combatir el edadismo, buscar juntos alternativas y soluciones. 

Utilización de los espacios públicos

Se hace alusión a una necesaria “apropiación” de los espacios públicos para un mejor uso de los recursos comunitarios tendiendo a la autogestión, y promover acciones inclusivas para los vecinos y vecinas, no considerándose bajo ningún concepto agentes pasivos o sin utilidad.

Las personas pensionistas participantes consideran tener tiempo libre y conocimiento, una combinación perfecta que les permite aportar voluntariamente desde lo local, pero que se encuentran con la dificultad por parte de la administración para hacer uso de los recursos comunitarios, que podrían ponerse a su disposición.

Experiencias de vida

Se apuesta por que personas mayores sigan ofreciendo su conocimiento y experiencia. “Podemos seguir aportando de otra manera. No se me pasa por la cabeza retirarme”. Piden abrir espacios educativos a las personas mayores, donde poder colaborar con personas jóvenes. 

“No se me pasa por la cabeza retirarme”

Contemplar la posibilidad de obtener remuneración que pueda compensar las bajas pensiones y comenzar por eliminar la edad como concepto limitante. 

Salud

La atención sanitaria debe avanzar hacia un sistema integral para las personas sin tope de edad: Ahora en la práctica muchas personas, por el hecho de ser mayores se ven limitadas o excluidas.

Se defiende una atención más orientada a la prevención y a la promoción personal, psicológica y emocional. Se considera que cualquier patología puede mejorar no sólo con medicamentos.

Nuestra postura. Alternativas de convivencia: Cohousing

Uno de los temas más debatidos: Las opciones existentes de convivencia durante el envejecimiento.

Quedó claro que hay que crear nuevos modelos de residencia que permitan un mayor nivel de autonomía y con plazas de calidad. Zonas comunes para compartir la vida sin perder identidad o individualidad, junto con viviendas adecuadas que supongan alternativas reales y soluciones para la soledad, no especulativas y sostenidas, al menos en parte, por presupuestos y subvenciones oficiales.

La información sobre el cohousing-viviendas compartidas fue una de las fórmulas más mencionadas en el foro, fórmula que defendimos y promocionamos las personas participantes de la Asociación Semilla del Norte. 

Necesitamos, además, hacer valer nuestros derechos y ofrecer a cambio nuestra experiencia y saber vital, insistiendo en las características del Cohousing:

1 –  Métodos Participativos. Los vecinos ayudan a organizar y participan en la planificación y diseño del conjunto residencial, y son responsables colectivamente de las decisiones finales.

2 –  Diseño orientado a la comunidad. El hecho de diseñar entre todas las personas participantes propicia una fuerte sensación de comunidad.

3 –  Zonas comunes amplias. Las zonas comunes son una parte fundamental de la comunidad, diseñadas para su uso continuo y complemento de las viviendas particulares.

4 –  Autogestión completa. Los vecinos gestionan la realización y puesta en marcha de sus comunidades, tomando las decisiones de ámbito común en reuniones y formas comunes de comunicación.

5 –  Estructura no jerárquica. No hay puestos de liderazgo. Las responsabilidades de las decisiones se comparten entre todos los vecinos adultos.

6 –  Independencia económica. Cada vecino tiene sus propias fuentes de ingresos, la comunidad no genera ingresos.

Hasta el próximo II Foro!

Presentación en Arucas

La Asociación Cohousing “Semilla del Norte”, ha celebrado el pasado 25 de septiembre una charla informativa sobre el modelo de Cohousing en el municipio de Arucas. 

Es de destacar que este municipio tiene en la actualidad algo más de un 30% de población mayor de 60 años, por lo que la búsqueda de alternativas a un envejecimento en soledad e inactivo,  empieza a ser un asunto a resolver a la mayor brevedad posible.

Al acto asistieron en torno a 50 personas. Entre ellas, contamos con la presencia de la concejala de Mayores del Ayuntamiento de Arucas, la cual se ofreció para intermediar en la consecución de un posible encuentro con el Alcalde y así, darle a conocer nuestro proyecto.

La charla fue acogida con gran interés y curiosidad por el público asistente.  En ella, pudimos exponer las características del modelo de Cohousing intergeneracional,  que la Asociación “Semilla del Norte” ha venido difundiendo y defendiendo desde agosto de 2018.

Al finalizar la presentación de la misma, se abrió un turno de preguntas muy interesantes realizadas por los asistentes, favoreciendo así la aclaración de las posibles dudas existentes sobre este modelo de convivencia comunitaria.

Esperamos que esta charla suponga el crecimiento de “Semilla del Norte”, con incorporaciones de nuevas semillas.

Desde aquí, agradecemos enormemente la asistencia y participación; así como las muestras de interés por el modelo de Cohousing.

¡Seguimos avanzando!

¿Cómo quieres vivir la tercera etapa de tu vida?

Semilla del Norte es una comunidad orientada al Cohousing intergeneracional, autogestionada y diseñada por las personas que la componen: Una alternativa de alta calidad a las opciones residenciales tradicionales , no especulativa y enteramente sostenible.

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Nuestro objetivo es envejecer bien, con autonomía y dignidad, y sabiendo que el mejor entorno es una buena vecindad. Por lo que nuestra prioridad es la formación de la comunidad, entendida como grupo capaz de apoyarnos mutuamente y dar seguridad, abordando colectivamente nuestras iniciativas vitales y resolviendo eficazmente los conflictos.

El tipo de comunidades que proponemos agrupa entre 15 y 30 viviendas privadas en torno a un edificio o planta de zonas comunes para uso comunitario, donde cada vecino tiene tanta privacidad como quiera, y tanta vida comunitaria como quiera. La libertad personal para elegir la actividad de cada momento es irrenunciable cuando el objetivo es potenciar la autonomía personal.

Semilla del Norte es una alternativa de alta calidad a las opciones residenciales tradicionales, no especulativa y enteramente sostenible.

Esto es, la búsqueda de un equilibrio entre vida privada, comunitaria y compromiso social, creando un entorno de vida amigable que aumentará la calidad de vida y con la edad, retrasará  la disminución de la capacidad funcional, propia del envejecimiento.

El Cohousing mantiene como  principio básico la privacidad de sus miembros y su independencia económica.

 

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El Cohousing implica que las personas que forman la comunidad se comprometen a la ayuda mutua y diseñan, nuevamente de forma participativa un modelo de Atención Integral Centrada en la Persona (AICP), que permite vivir en el jubilar hasta cualquier nivel de dependencia, para que las personas que se mudan a estas viviendas ya no tengan que hacerlo más, cumpliéndose así con la aspiración internacionalmente aceptada de que los mayores puedan envejecer bien, incluidos en su comunidad, recibiendo hasta el final las ayudas precisas.

 

Quienes somos

Estado: Grupo embrionario, constituido dentro de una asociación de Cohousing
Localización: Por determinar (zona norte-noroeste de la isla de Gran Canaria)

El grupo embrionario actual de Semilla del Norte es una comunidad formada por personas entre los 55 y 70 años de edad, ampliable en ambos márgenes de edad.

Nuestro grupo está orientado a constituir un Cohousing en forma de jubilar, una alternativa a las opciones residenciales tradicionales de elevada calidad, no especulativa y altamente sostenible.

Participantes en el Taller 0, Teror

Nuestro objetivo es la búsqueda de un equilibrio entre vida privada, comunitaria y compromiso social, y crear un entorno de vida amigable que aumentará la calidad de vida y, con la edad, retrasará o revertirá la disminución de la capacidad funcional, propia del envejecimiento.

Durante el Taller 0 realizado con Jubilares, cada una de las personas participantes expresamos individualmente nuestras emociones, necesidades, valores y miedos ante el proceso que acometemos para transformarlos en acciones, y a partir de ahí descubrimos que nuestro grupo se fundamenta en un listado de valores compartidos por todas y cada una de las personas del grupo, y que son:

la base de nuestra Alianza: Empatía, comunicación, libertad, confianza, amor, humor, aceptación, claridad, seguridad, creatividad, respeto, respeto de ritmo (de cada persona y grupo dentro de la asociación), honestidad, aprendizaje, flexibilidad, apertura, tolerancia, compromiso.


En nuestro grupo no hay una visión única, como una creencia espiritual, una ideología o una posición política; las personas residentes tienen su propia casa o apartamento privado; y las únicas economías compartidas son las cantidades destinadas a la gestión o mantenimiento de las instalaciones comunes.
El Cohousing mantiene como un principio básico la privacidad de sus miembros y su independencia económica.


Como tamaño ideal de nuestra comunidad, estimamos de unas 26/30 viviendas, suficiente como para asumir las cargas generadas entre todos y no tan grande como para permanecer anónimos y perder familiaridad con los vecinos; con una parcela entre 6.000 y 8.000 m2, en suelo público o privado y en el ámbito rural; más concretamente en la zona costera del área norte de la isla.


Como equipamiento de bienestar social, nos comprometemos a acordar estrategias que nos permitan permanecer integrados en la comunidad hasta cualquier nivel de dependencia, basadas en el respeto a la autonomía personal, la autogestión y participación, y el resto de los parámetros éticos que se emplean en los modelos de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP).